miércoles, febrero 10, 2010

La Iglesia "Demasiado" Visible

Por George Davis
(Traducido por Jorge A. Bozzano)

Recientemente encontré esta cita:

“Dios ha ordenado a su pueblo a que se organicen en distintas comunidades eclesiásticas visibles, con constituciones, leyes, y autoridades, insignias, reglas, y disciplina, con el gran propósito de dar visibilidad a su reino, de hacer conocer el evangelio de ese reino, y de congregarse en todos sus asuntos de consideración”. (Diccionario Bíblico Easton)

Esta sola cita refleja la mentalidad del hombre religioso a través de los años. Esto se establece con el erróneo modelo y metodología que tiene como medio el hacer “visible” el reino. Sin lugar a dudas, lo primero que el hombre establece en sus prioridades será incluir la formación de comisiones y consejos, para establecer algo visible y manejable. Por medio de organizaciones carnales busca facilitar el “gran propósito”. A través de los medios de las “comunidades eclesiásticas” mantenidas por constituciones, leyes, y autoridades, insignias (lo que sea que se trata de decir con esto no tengo ni la menor pista), reglas, y disciplina”, buscará llevar a cabo el gobierno de Dios en la tierra.

¿Dónde en las escrituras Dios ordenó a su pueblo que se organicen ellos mismos en distintas comunidades eclesiásticas visibles? ¿Y dónde él nos encarga la responsabilidad de dar visibilidad a este reino?

Debemos entender el “Reino de Dios” como el reino o gobierno de Dios, NO como una estructura física de poder. Los dominios de Dios, su Reino, no se expresan con pompas o ceremonias terrenales. Tronos visibles, cetros y diademas, no lo hacen mejor. No es DE ESTE MUNDO para que tenga que tener una central terrenal. No está aquí, o allá, en esta montaña o en aquella.

Cuando fue preguntado por los fariseos si cuando vendría en reino de Dios, Jesús respondió: “El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros”. ¡El Reino de Dios está entre nosotros y no puede ser conocido ni visto en ningún otro lugar! Es un Reino interior.

El hombre religioso es propenso a buscar lo visible, para responder a los gritos de “Helo aquí” o “Helo allí”. ¡Dios se está moviendo aquí! ¡Dios se está moviendo allá! Y al igual que los antiguos peregrinos viajaban a la “Tierra Santa” o iban en búsqueda del “Santo Grial”, el hombre religioso busca lo visible. Busca las cosas santas: un Lugar Santo terrenal.

Una mujer de Samaria vino a sacar agua del pozo en donde Jesús había hecho una pausa para descansar. El estaba solo, ya que sus discípulos habían ido a la ciudad para comprar alimentos. “Dame de beber”, dijo Jesús. Sorprendida de que Jesús haya hablado con ella, considerando la larga rivalidad entre los Judíos y los Samaritanos, ella respondió: “¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides agua a mi, que soy samaritana?” Jesús ignoró las diferencias doctrinales y étnicas que dividían a los Samaritanos de los Judíos y por eso ignoró completamente su pregunta. En vez de eso, dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

En el transcurso de la conversación la mujer percibió que Jesús era un profeta, lo que le predispuso a decir: “Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar”. A lo que Jesús respondió: “Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre... Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los

que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. “ (Juan 4:7-24)

¡Cuán típico es esto! Cuando Jesús vino con la oferta de “aguas vivas”, la religión escogió eso como un tópico de discusión de dónde y cómo adorar. ¿Es aquí o allá, en este monte o en aquel otro? Para discutir tradiciones del tipo: “Nuestros padres adoraron en este monte” en vez participar la vida que se buscaba compartir en esa fuente de aguas que fluían para vida eterna. Todo se reduce a debates teológicos sobre correcciones o preconcebidas formas de adoración, las cuales están diseñadas a dar credibilidad a este monte en oposición a aquel otro monte. El reinado y Reino de Dios está donde está SU vida. ¡Es donde está el agua! ¡Está entre vosotros! ¡Es donde mana el agua! O es dentro, o no es ningún lugar.

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