miércoles, noviembre 18, 2009

¿Se encuentra cerca la segunda venida de Cristo?


Por Sugel Michelén

A pesar de que Cristo mismo dijo en una ocasión que nadie conoce el día y la hora de Su venida, en casi todas las épocas de la historia han aparecido algunos que han pretendido desentrañar los misterios del calendario profético de Dios
(recientemente alguien sugirió la posibilidad de que Barack Obama sea el anticristo, basándose en una increíble gimnasia exegética de Lucas 10:18); esto ha traido como consecuencia un terrible descrédito a las profecías bíblicas y ha dado pie para que algunos tomen a burla algo que deberían tomar muy seriamente .

Pedro nos dice en su segunda carta que en los postreros días vendrían burladores, “andando en sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento?” (2P. 3:3-4). Esas burlas, dice Pedro, son motivadas por sus propias concupiscencias; no son más que una manifestación del anhelo interno de los pecadores de que esa promesa nunca sea cumplida.

Pero es indudable que, al arriesgarse a identificar ciertos eventos de la historia con las señales del fin, muchos que profesan ser cristianos han contribuido a desacreditar las profecías que anuncian la venida del Señor y los cambios dramáticos que ese hecho traerá consigo.

Ahora bien, independientemente de que algunos se burlen de los anuncios bíblicos con respecto al fin, y de que otros hayan deformado esta doctrina, lo cierto es que Dios ha revelado algunas cosas con respecto al futuro y nos manda a vivir en el presente a la luz de eso que Él nos ha revelado.

En 1Pedro 4:7, el apóstol se vale de esa realidad para exhortar a sus lectores a vivir una vida cristiana consecuentemente: “Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración”.

La palabra que RV traduce como “fin” significa literalmente “consumación” y no meramente “conclusión” o “cesación”. Es la palabra griega “telos” que da la idea de algo que llegó al cumplimiento de un propósito o meta.

Por ejemplo, cuando se hablaba del “telos” de una guerra, no se quería señalar simplemente que los dos bandos habían dejado de pelear, sino que uno había obtenido finalmente la victoria. O cuando se hablaba del “telos” de un hombre, lo que se quería significar no era que había muerto, sino que había llegado a la madurez.

Así que cuando Pedro dice aquí que el fin de todas las cosas se acerca, se está refiriendo indudablemente al tiempo cuando la historia humana, tal como la conocemos ahora, llegue a su consumación en la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo.

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