sábado, noviembre 14, 2009

Prosperos como Abraham

Prósperos como Abraham

Mientras discutíamos acerca de la doctrina de la prosperidad con un pastor de palabra de fe en un restaurante, le comenté: —Yo no puedo juzgar que un hermano en la fe esté en pecado solo porque sea pobre. El pastor aludido tranquilamente me contestó: —Pero yo sí.
Su respuesta tan confiada me hizo captar que no tenía intenciones de aparecer como juzgando a nadie. Para él solo era un hecho obvio basado en las premisas de su mensaje de fe. Entonces, añadió:
—Verá, la Biblia nos dice que todos somos hijos de Abraham por la fe en Cristo. Él era un hombre rico, así que si nosotros no lo somos, es por causa de nuestra propia falta de fe.
Si hay alguna verdad en esto, debemos investigarla: muchos desean ser ricos y si Dios ha revelado un plan para llegar a serlo, debemos descubrirlo.
Sin embargo, todos estos años viendo tantos caprichos espirituales en la escena evangélica han generado en mí el anhelo de analizar profundamente esta doctrina.
Así es como, después de haber leído unos cuarenta libros y publicaciones de los maestros líderes de la "FE,” he podido ver clara su posición, la cual es: A través del pacto con Abraham, tenemos acceso a riquezas que van más allá de nuestros sueños más fantásticos. No seremos únicamente prósperos, sino que tendremos más de lo que podríamos usar en nuestra vida. Nuestro único impedimento es nuestra falta de fe, según ellos.39
El Nuevo Testamento enseña que somos descendientes espirituales de Abraham a través de la fe en Cristo. En Gálatas 3:7 leemos: "Sabed, por tanto, que los que son de la fe, estos son los hijos de Abraham;" sin embargo, basar la doctrina de la prosperidad en esto es otra cosa. Los maestros de la prosperidad no han podido replicar a las siguientes objeciones:

Objeción # 1: El pacto abrahámico original no contiene promesa de riqueza material.
El texto del pacto se encuentra en Génesis 12 y es citado por Pablo en Gálatas 3:15-16. Al revisar sus términos originales, como constan en Génesis 12, vemos:

Y haré de ti una nación grande; y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré, y serán benditas en ti todas las naciones de la tierra.
Específicamente, los términos son:
1. Dios formará de Abraham una gran nación.
2. Dios bendecirá a quienes bendigan a Abraham y maldecirá a quienes lo maldigan.
3. Todos los habitantes de la tierra serán bendecidos a través de Abraham.
4. Dios engrandecerá el nombre de Abraham.
Notoriamente ausente es la mención de riqueza material. Pablo dijo en Gálatas 3:15: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade. La doctrina de la prosperidad cae dentro de lo añadido, o sea precisamente se hace lo que Pablo dijo que no se hiciera.
Objeción # 2: Abraham ya era rico antes del pacto con Dios.
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Por: Rev. Roger L. Smalling, D. Min. tomado de la pagina http://cristianismohistorico.org