jueves, julio 02, 2009

OTROS PUEDEN, PERO USTED NO!


Si Dios lo ha llamado para ser verdaderamente como Jesús completamente en espíritu, El lo va a llevar a una vida de crucifixión y humildad. El le va a exigir tanta obediencia, que no le va a permitir seguir a otros cristianos. De muchas formas, va a ver que El deja hacer a otras buenas personas, cosas que a usted no le va a dejar hacer.

Otros que parecen ser muy religiosos y útiles pueden esforzarse a sí mismos, estirar las cuerdas y esquemas para llevar a cabo sus planes, pero usted no. Si lo intenta, se encontrará con tal fracaso y reprensión de parte del Señor, de manera a que termine profundamente arrepentido.

Otros pueden jactarse acerca de ellos mismos, de su trabajo, de sus éxitos, de sus escritos, pero el Espíritu Santo no le permitirá a usted hacer ninguna de estas cosas. Si usted empieza a hacer eso, El lo guiará a tal punto de arrepentimiento que lo hará odiarse a sí mismo y a todas sus buenas obras.

A otros se le permitirá tener éxito en hacer grandes sumas de dinero, o que reciban una herencia o legado, o el tener lujos, pero a usted Dios solo lo va a suplir para el día a día, porque El quiere que usted tenga algo mucho mejor que el oro: una absoluta dependencia de El y de sus tesoros invisibles.

El Señor puede dejar que otros reciban honores y sean puestos al frente, mientras lo tiene a usted escondido y en oscuridad, porque quiere producir un fruto escogido y fragante de su gloria venidera, la cual solo puede ser producida en la sombra.

Dios puede dejar que otros sean grandes, y dejarlo a usted pequeño. Dejará a otros que hagan un trabajo para El y que reciban el crédito, pero hará que usted trabaje y sude sin que se sepa cuánto usted está haciendo. Entonces, para hacer su trabajo aun más precioso, El dejará que otros reciban el crédito de lo que usted ha hecho; esto es para enseñarle el mensaje de la Cruz y humildad, y algo del valor del ser revestido con Su naturaleza. El Espíritu Santo pondrá sobre usted una estricta vigilancia, y con un amor celoso lo reprenderá por sus palabras sin sentido y sus vanos sentimientos, o por perder su tiempo con otros cristianos a quienes nunca se los ve preocupados por las cosas de Dios.

Así que acepte de una buena vez que Dios es un Soberano infinito y que tiene el derecho de hacer lo que plazca con los suyos, y que puede que no le explique miles de cosas las cuales pueden confundir su razonamiento en Sus tratos con usted. Dios le tomará la palabra; si usted se entrega absolutamente para ser Su esclavo, El lo envolverá en un celoso amor y dejará a otras personas decir y hacer muchas cosas que a usted no. Acepte esto por siempre: usted deberá tratar directamente con el Espíritu Santo, El tiene el privilegio de atar su lengua o encadenar sus manos o cerrar sus ojos en cosas en las que otros tienen completa libertad de moverse. Pero, sepa este gran secreto del Reino: Cuando se está tan completamente en las manos del Dios Viviente, entonces usted estará - en lo secreto de su corazón - contento y deleitándose sobre esta supervisión y vigilancia peculiar, personal, privada, y celosa del Espíritu Santo sobre su vida. Entonces usted habrá encontrado la entrada al cielo: el supremo llamamiento de Dios.

¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios. He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de antorchas; andad a la luz de vuestro fuego, y de las teas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados. (Isaías 50:10-11)

Escrito por: G. D. Watson