jueves, julio 02, 2009

"Judio entrega su vida a Jesús el Mesías"


- Libro: ¿Por qué a Mi?- Cap. 19, de Jacob Damkani
Me gustaba contar a todo el que estuviera dispuesto a escuchar, sobre Yeshua y sobre todas las cosas grandiosas que hizo Dios, hace y hará por medio de Él, y así un día encontré a José, un muchacho proveniente de una familia totalmente laica. Como la mayoría de los Israelíes laicos de hoy día, consideraba la Tanaj como un libro que registra los hechos históricos del pueblo de Israel, también conocía un poco la interpretación y critica moderna de la Tanaj, y no estaba dispuesto a aceptar las cosas sin profundizar más en su estudio. Le gustaba discutir en voz alta sobre casi todas las cosas que le decía, ¡me parecía que nuestras conversaciones se escuchaban en todo el barrio!
Me dijo: -¡No podrás convencerme de que ese Yeshu está mencionado en la Tanaj! ¡Ese es un invento indudablemente de los cristianos que ven en nuestra Tanaj una alegoría cristiana! ¡La Tanaj es un libro totalmente judío, y no hay en ella ninguna doctrina cristiana!
Le conteste: -¡Tienes razón! Yo también creo que en la Tanaj no hay ninguna señal cristiana, te dije que yo no soy cristiano y que no tengo ninguna intención de ser cristiano alguna vez en mi vida, ¡siempre dije que no hay nada más ridículo que la idea de que un judío debe convertirse al cristianismo para poder creer en el Mesías de Israel!, ¡Al contrario, los gentiles que reciben la fe en Yeshua están recibiendo la Torá que es indudablemente judía!
-¿Me quieres decir que los cristianos que adoran a sus estatuas en las grandiosas catedrales al compás de la melodía de un órgano, son en realidad judíos y que creen en la religión judía?, ¡si estás diciendo una cosa como esta, quiere decir que no conoces qué es realmente el judaísmo o no tienes idea de qué es el cristianismo! ¡Estas dos religiones están tan distantes como lo está el oriente del occidente, y no existe ninguna forma de unirlas!
-También en esto coincido contigo José, estas dos religiones no solo son distintas, sino que además se odian recíprocamente con un odio a muerte; toda religión se opone de forma natural a todo aquel que no la acepta, por la razón de que está segura que es la única que tiene la autoridad y es dueña de la verdad, ¡pero créeme! no te estoy hablando sobre el judaísmo o el cristianismo, Yeshua no vino para enseñarnos una u otra religión, El se oponía a todo ritual religioso vacio en su contenido, judío o no judío, enseñándonos a examinar nuestras intensiones del corazón cuando hacemos algo para Dios.
De pronto, cambiando de tema José preguntó: -¿Tú usas tefilim (filacterias)? ¿Guardas el sábado? ¿Qué cosas guardas del judaísmo? ¿Qué tipo de judío eres tú?
Le dije: -Como todo buen judío contestaré a tu pregunta con otra pregunta: ¿Guardas tu el sábado y te pones filacterias? ¡No, no lo haces!, pero esto no te impide llamarte judío, ¿cierto? ¿Tú eres judío porque naciste de una madre judía? Yo también, ¿te das cuenta? No es el cumplimiento de la tradición judía que nos hace judíos o no judíos, tampoco el legado cultural que heredamos de nacimiento, tú fuiste circuncidado, yo también fui circuncidado siendo de 8 días, y también el rabino principal fue circuncidado antes de que él mismo fuera capaz de cumplir un solo mandamiento, nadie nos preguntó en el momento de la circuncisión si creíamos en la religión judía.
José prosiguió: -Me dijiste anteriormente que la Tanaj cuenta sobre Yeshua, ¿Me podrías mostrar en que parte?, ¡y por favor no vayas a comenzar con Isaías 53…!
Le dije: -Justo quería hablarte sobre esa importante profecía, pero bueno, podemos hablar de algo diferente, tú de seguro conoces la historia de José, hijo de Jacob y Raquel.
José contestó: -¡Por supuesto!, es uno de mis personajes preferidos de la tanaj, incluso me identifico con él de alguna manera, debido a que mis padres se llaman Jacob y Raquel y me pusieron por nombre José.
Proseguí: -Vamos a revisar un poco la vida de José, ¡me parece que escucharas algunas cosas que te estremecerán!
José era el hijo amado de Jacob y el hijo de Raquel, la esposa amada de Jacob y además él prefería a este hijo de forma especial por encima de todos sus demás hijos. Le hizo una túnica de colores, como señal de que este hijo, aunque joven, era mayor a sus ojos que sus diez hermanos mayores- los demás hermanos que se daban cuenta de esto odiaban a su joven hermano. También Yeshua es llamado “El hijo amado del Padre” (lea Mateo 3:17), y también El era odiado por sus hermanos judíos, y en realidad lo siguen odiando hasta el mismo día de hoy…
José se rió: -¿Y que con eso? ¡Es una simple coincidencia de los hechos! ¡Eso no significa nada!
Riéndome le dije: -Sabes, no estamos ni en la mitad del camino…
De pronto su curiosidad comenzó a acrecentarse y dejó por un momento de discutir. Aprovechando la oportunidad, continué:
-José era conocido como “el soñador”, él tuvo sueños proféticos, que por medio de ellos podía decir lo que iba a ocurrir, esto causó el odio de sus hermanos. También Yeshua era profeta, Él predijo a los judíos de su generación lo que les acontecería, logrando que lo odiaran aun más.
Jacob, el padre de José, envió a su hijo a averiguar cómo están sus hermanos, José aunque sabia del trato hostil de sus hermanos hacia él, obedeció a su padre sin murmuraciones y cumplió lo que le ordenó. El Nuevo Testamento nos relata que Dios el Padre envió a Yeshua a este mundo para salvar a sus hermanos, los hijos de Israel, y Yeshua sabia con anterioridad a donde iba, también sabía que iba a ser entregado en manos de gentiles y ser crucificado. Vino a este mundo sabiendo claramente que así acontecería, de todos modos obedeció voluntariamente sin poner objeciones.
Sus hermanos vieron que era su oportunidad y tramaron matar a José, finalmente cambiaron de idea y decidieron venderlo a los gentiles ismaelitas por veinte piezas de plata. También los principales de los judíos pidieron matar a Yeshua, pero al final pagaron 30 piezas de plata a uno de sus discípulos y de este modo lo pusieron en manos de los gentiles romanos.
Los hermanos de José lo despojaron de su manto que era señal de mando y gobierno, rompieron el manto y echaron a José en un pozo; Yeshua antes de ser crucificado fue despojado de sus ropas, fue golpeado en la cruz y después de su muerte fue sepultado en el hoyo de la tumba.
Muy emocionado José me dijo: -¡Esto es muy interesante, nunca había visto las cosas de esta manera!
¡Espera!, ¡Todavía no has visto nada!-, le prometí.
-Poco tiempo después de llegar José a Egipto, tuvo que pasar por una gran prueba, saliendo airoso de ella; del mismo modo Yeshua fue llevado al desierto por el Espíritu para ser probado por Satanás, el pasó la prueba en las tres ocasiones sin que se rindiera ante la tentación.
La esposa de Potifar se enojó con José, planeó vengarse de él y castigarlo por algo que no había cometido, también Yeshua fue castigado por nuestras transgresiones siendo inocente.
José estuvo en la cárcel dos años y después fue llevado al palacio de Faraón, también Yeshua estuvo dos días en la tumba y al tercer día se levantó de los muertos en poder y gloria.
José fue nombrado segundo después de Faraón, Yeshua fue designado como Rey sobre todas las naciones y ahora Él está sentado a la diestra de Dios el Padre en los cielos, como fue dicho en Salmos 110: “Siéntate a mi diestra, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies”.
José fue designado como el “Proveedor” y repartía alimento no solo a Egipto, sino además a todo el mundo que se encontraba en hambruna; Yeshua alimenta, siendo “El Pan de Vida” (vea Juan 6:48) a todo el mundo con Su gracia y amor misericordioso.
Los hermanos de José llegaron a Egipto a comprar alimento a causa de la hambruna que existía también en Canaán, llegando finalmente ante José; también los hijos de Israel sufren hoy en día hambre espiritual, pero aquellos que vienen a Yeshua reciben el “Pan de Vida”.
José reconoció a sus hermanos pero ellos no lo reconocieron; también Yeshua conocía muy bien a sus hermanos judíos, a pesar de que sus ojos están enceguecidos y se niegan a conocerlo. Los hermanos de José lo tomaron por egipcio y le hablaron por medio de un intérprete; los judíos hoy en día consideran a Yeshua como un gentil, y se niegan a verlo como uno de sus hermanos.
José habló a sus hermanos de forma fuerte hasta comprobar que se habían arrepentido sinceramente de lo que habían hecho, también Yeshua espera que sus hermanos, los hijos de Israel, reconozcan sus errores y pecados hacia El.
José se reveló a sus hermanos diciéndoles: “Yo soy vuestro hermano José, a quien vosotros vendisteis a Egipto” (Génesis 45:4), Yeshua se revelará a sus hermanos después de que derrame sobre ellos “El espíritu de la gracia y de la imploración. Y mirarán a Mi, a Quien traspasaron” (Zacarías 12:10), y se den cuenta que fueron ellos mismos quienes vendieron a su hermano, a su propia sangre, a los gentiles.
José les dijo a sus hermanos: “No os entristezcáis ni os pese por haberme vendido aquí…vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente” (Génesis 45:5, 50:20). El pueblo de Israel no fue consciente de lo que estaban haciendo cuando entregaron a Yeshua en manos de los gentiles, cuando Yeshua estaba en la cruz dijo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34), pero Dios convirtió lo malo en algo bueno, y por el rechazo de los hijos de Israel a Yeshua llegó la salvación a los gentiles.
José invitó a sus hermanos a vivir en la tierra de Gosén ante la situación de hambruna que se vivía en esos días, también Yeshua tiene reservado un lugar de honor para Su pueblo Israel en Su Reino.
De pronto, José cerró sus ojos y se quedó pensando por un momento, las cosas que había escuchado lo habían movido; después de un momento dijo:
-Es interesante, he leído tantas veces la historia de José, pero nunca había visto la semejanza con la historia de Yeshua, ahora me es difícil creer que se trata de solo coincidencia, si coincidieran en uno o dos detalles podría entenderlo, pero aquí da la impresión que toda la historia de la vida de José y de sus hermanos no son sino un reflejo de Yeshua y el trato de sus hermanos hacia El.
En ese momento entró mi madre al cuarto, trayendo una fuente con dos tazas de té de menta y un plato de galletas, la conversación se interrumpió, y bajamos de la cúspide espiritual a la realidad de este mundo, después de conversar un rato más, nos despedimos, y desde ese día no lo he vuelto a ver.
Después de que se fue, oré y dejé en manos de Dios la vida de mi amigo José, la Tanaj dice que cuando la Palabra de Dios sale de nuestras bocas a los oídos de otras personas, no regresará vacía, es decir, cumplirá el propósito para la cual fue enviada.
“Buscad al Eterno mientras puede ser hallado. Llamadle mientras esté cerca. Abandone el malvado su camino, y sus pensamientos el inicuo. Y vuelva el Eterno, que tendrá compasión de él, y nuestro Dios porque perdonará en abundancia. ‘Por cuanto Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni son vuestros caminos Mis caminos’, dice el Eterno.
Porque así como los cielos son más altos que la tierra, así son Mis caminos más altos que vuestros caminos, y Mis pensamientos que vuestros pensamientos.
Porque así como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allí, sino que riegan la tierra, la hacen florecer, y dan semilla al sembrador y pan al que come, así será Mi palabra que sale de Mi boca, la cual no volverá a Mi nula, sino que cumplirá lo que yo desee, y hará prosperar la cosa donde yo la envíe.”
(Isaías 55:6-11)

Creo que llegará ese día cuando José reconozca a Yeshua, aquel que es “mayor que José”. El pueblo de Israel es el pueblo de Dios, siendo consientes o no de ello, y es un pueblo escogido aunque se niegue a cumplir su llamado, sin ninguna duda, el día llegará cuando Yeshua se revele a su pueblo, y ellos lo recibirán con lloro y con lamento pero a la vez con una inmensa alegría y tremendo amor.
Para ese gran día, es que Dios llamó y continua llamando al pueblo de Israel a ser un reino de sacerdotes y una nación santa, a ser “luz a las naciones” y “llenar el mundo del conocimiento de Dios como las aguas cubren el mar” (Isaías 12:9), ¡es mi oración que mucho de los hijos de Israel puedan ser hallados fieles ante el Mesías, quien regresará como el León de Judá!