jueves, julio 02, 2009

Harán Mercadería de Vosotros!


Es Tiempo de Arrepentimiento!


Es posible que pienses que tuvimos que desenterrar mucho para encontrar ejemplos de hombres y mujeres que hacen mercadería del pueblo de Dios hoy día. Si utilizas un buen motor de búsqueda como www.google.com, e introduces frases como “fraudes de iglesia” o “estafas de iglesia”, podrás echar un buen vistazo al soborno y la codicia que existen hoy en las iglesias cristianas. Una de las razones por las que estos charlatanes pueden continuar por ahí sin reproche alguno es por causa de la norma sectaria de “no hables” que ha sido adoptada por la cristiandad hoy día. Hemos sido inundados con enseñanzas sobre los males de hablar negativamente, y esto especialmente de los líderes. Consecuentemente, nadie habla en absoluto. ¿A quien protege esto sino a los transgresores de la cumbre? ¡Es tiempo de hablar! ¡Es tiempo de arrepentirse!

Los que se consuelan a si mismos acusándonos de ser críticos y llenos de amargura, necesitan comprender que estamos tan seguros como lo hemos estado siempre, que esto es una advertencia del Señor. Aún más, estamos igualmente seguros de que viene un juicio a los líderes de las iglesias que hacen mercadería del pueblo de Dios. El día lo revelará.

Puede que estés sentado ahí pensando que no eres parte del problema, pero esta advertencia también es para ti. Estos mercaderes pronto estarán aullando por causa de sus salarios perdidos. Pero, ¿Sabías que eres responsable de tu mayordomía? No creas que puedes enviar ciegamente los preciosos recursos de Dios a cualquier ministerio y no ser responsable de cómo termina siendo gastado. Puede que “Dios sea dueño del ganado en mil valles y que toda la riqueza sea suya”. Pero Su problema siempre ha sido con aquellos a quien Él ha dado mayordomía sobre tal riqueza. Jesús contó muchas parábolas respecto de nuestra responsabilidad en estos asuntos, porque todos somos mayordomos de lo que pertenece a Dios solamente. Os dejamos con las palabras que Tertuliano escribió a Fabio, en el siglo II, y deseamos que os lleguen al corazón.

“Manteneos puros para Cristo, Su virgen desposada; que nadie saque ganancia de ella”

(De Fuga in Persecutione)

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