martes, abril 06, 2010

La Iglesia "Demasiado Visible"


Recientemente encontré esta cita:
“Dios ha ordenado a su pueblo a que se organicen en distintas comunidades
eclesiásticas visibles, con constituciones, leyes, y autoridades, insignias, reglas, y disciplina, con el gran propósito de dar visibilidad a su reino, de hacer conocer el evangelio de ese reino, y de congregarse en todos sus asuntos de consideración”.
(Diccionario Bíblico Easton)

Esta sola cita refleja la mentalidad del hombre religioso a través de los años.
Esto se establece con el erróneo modelo y metodología que tiene como medio el hacer “visible” el reino. Sin lugar a dudas, lo primero que el hombre establece en sus prioridades será incluir la formación de comisiones y consejos, para establecer algo visible y manejable. Por medio de organizaciones carnales busca facilitar el “gran propósito”. A través de los medios de las “comunidades eclesiásticas” mantenidas por constituciones, leyes, y autoridades, insignias (lo que sea que se trata de decir con esto no tengo ni la menor pista), reglas, y disciplina”, buscará llevar a cabo el gobierno de Dios en la tierra.
¿Dónde en las escrituras Dios ordenó a su pueblo que se organicen ellos mismos en distintas comunidades eclesiásticas visibles? ¿Y dónde él nos encarga la responsabilidad de dar visibilidad a este reino?
Debemos entender el “Reino de Dios” como el reino o gobierno de Dios, NO como una estructura física de poder. Los dominios de Dios, su Reino, no se expresan con pompas o ceremonias terrenales. Tronos visibles, cetros y diademas, no lo hacen mejor. No es DE ESTE MUNDO para que tenga que tener una central terrenal. No está aquí, o allá, en esta montaña o en aquella.
Cuando fue preguntado por los fariseos si cuando vendría el reino de Dios, Jesús respondió: “El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros”. ¡El Reino de Dios está entre nosotros y no puede ser conocido ni visto en ningún otro lugar! Es un Reino interior.
El hombre religioso es propenso a buscar lo visible, para responder a los gritos de “Helo aquí” o “Helo allí”. ¡Dios se está moviendo aquí! ¡Dios se está moviendo allá! Y al igual que los antiguos peregrinos viajaban a la “Tierra Santa” o iban en búsqueda del “Santo Grial”, el hombre religioso busca lo visible. Busca las cosas santas: un Lugar Santo terrenal.
Una mujer de Samaria vino a sacar agua del pozo en donde Jesús había hecho una pausa para descansar. El estaba solo, ya que sus discípulos habían ido a la ciudad para comprar alimentos. “Dame de beber”, dijo Jesús. Sorprendida de que Jesús haya hablado con ella, considerando la larga rivalidad entre los Judíos y los Samaritanos, ella respondió: “¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides agua a mi, que soy samaritana?” Jesús ignoró las diferencias doctrinales y étnicas que dividían a los Samaritanos de los Judíos y por eso ignoró completamente su pregunta. En vez de eso, dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

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