martes, enero 12, 2010

Como salvar a tu familia de la ruina y la destrucción



Por David Wilkerson
30 de junio de 2003

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.” (1 de Pedro 5:8). La Biblia nos dice claramente que en los últimos días, la iglesia de Jesucristo enfrenta la ira de un diablo rabioso. “… ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.” (Apocalipsis 12:12).

¿Hacia donde dirige el diablo su ira? Él esta apuntando a familias tanto salvas como inconversas, por todo el mundo. Él esta rugiendo como un león voraz y echándose sobre los hogares para destruirlos. Él esta decidido a destruir matrimonios, distanciar a los hijos, poniendo a familiares uno contra otro. Y su meta es sencilla: él quiere traer ruina y destrucción a cada hogar que pueda.

Jesús hizo referencia a esta obra demoníaca cuando describió a Satanás, diciendo: “Él ha sido homicida desde el principio…” (Juan 8:44). Efectivamente, vemos el plan destructivo del diablo contra la primera familia. Fue el diablo quien entró en Caín y lo convenció para que matase a su hermano, Abel.

Y este homicida aun esta obrando. Los últimos años revelan esto de manera horrenda. Hace cuatro años, el diablo tomo control de dos muchachos en Colorado y los lleva a una rugiente destrucción. Cuando los dos muchachos entraron en la escuela superior de Columbine en una matanza infernal, el mundo quedo atónito. Mataron a una muchacha de cerca mientras ella estaba arrodillada orando, una muchacha que ellos conocían y respetaban. ¿Quién sino Satanás mismo pudo haberlos llevado a hacer esto?

Pienso en la ruina que cayó sobre familias de las victimas y de los homicidas. Ha habido suicidios, malogros mentales, divorcios, hermanos traumatizados. La destrucción de ese incidente aun retumba más allá de lo creíble. Y los padres y amigos de todos los involucrados lloraran toda una vida.

Un año después, Kathleen Hagen, una pionera en la rama de urología educada en Harvard, entro a la habitación de sus ancianos padres mientras dormían en Chatham, Nueva Jersey, y los asfixio con la almohada. Su padre tenía 92 y su madre 86 años. Luego Hagen vivió en la casa por varios días, ignorando los cuerpos muertos en el aposento. Cuando fue arrestada, su apariencia era confusa y desaliñada. Pero no mostraba remordimientos por lo que había hecho. Los psicólogos no sabían como explicar porque una mujer tan bien educada pudo asfixiar a sus padres y luego seguir su vida como si todo fuera normal.

Piensa en la devastación que nunca fue mencionada en esta horrible historia criminal. El dolor de los miembros de la familia, la angustia de los nietos—que horrible ruina y destrucción. ¿Quién sino Satanás pudo haber llevado a una mujer respetada a matar a sus padres, por ninguna razón aparente?

Hace varios años atrás, el New York Times escribió un reporte inquietante: “Padres desanimados entregan a sus hijos.” El artículo contaba de padres frustrados apareciendo por docenas en el sexto piso de la corte de Manhattan, para entregar a sus hijos a la adopción voluntariamente. Simplemente, ellos no podían controlarlos. Un padre no podía manejar a su hijo adolescente después que la madre murió. Otro padre entregó a su hija adolescente porque estaba viviendo salvajemente, totalmente fuera de control. Los oficiales de la corte que escucharon estos casos estaban desconcertados. Un juez le preguntó a una madre que había llevado a su hija: “¿No la quieres? ¿No te gustaría llevártela a casa?” La madre, cansada, movía la cabeza que no. La jovencita irrumpió en sollozos incontrolables.

El artículo señalaba que las familias se estaban separando a gran velocidad. La Corte Familiar de Nueva York estaba abrumada con los casos. Muchos de los niños puestos en hogares para posible adopción pronto caían en peor condición. Algunos de ellos terminaron huyendo y viviendo en las calles.

Especialmente impresionante fue otra historia en las noticias, contando de una nueva raza de drogadictos. El titular leía: “Niños usando drogas en casa con sus padres.” Evidentemente, el 30 porciento de los adictos hoy dicen que se enviciaron en casa con sus padres, quienes los introdujeron a las drogas. ¿Cómo puede suceder tal cosa?

Estos padres usaron drogas en su adolescencia. Entonces mas tarde, cuando sus hijos llegaron a la adolescencia, los padres pensaron, “Nosotros usamos drogas, pero sobrevivimos. Y estamos bien hoy. Es mejor para nuestros hijos que usen drogas en casa en vez de las calles. Y es mejor para ellos que aprendan de nosotros a manejar las drogas que de sus amigos inexpertos.” Así que enseñaron a sus hijos como fumar marihuana, sorber cocaína y usar agujas. De esta manera, ellos razonaron, ellos podían controlar el uso de drogas de sus hijos.

Pero llego el día de paga. Sus hijos se enviciaron y sus vidas se descontrolaron. Muchos han abandonado el hogar y viven en las calles. Están enojados con sus padres, desilusionados por su horrible consejo. Y están desalentados por la sociedad, sin futuro. Ahora los padres están descorazonados, llenos de culpabilidad, llorando lágrimas que llegan demasiado tarde. Te pregunto, ¿Cómo puede cualquier padre tomar una decisión tan necia? Ellos llevaron ruina sobre su propia familia. ¿Quién sino Satanás pudo cegar sus ojos?

Las tragedias que plagan las familias hoy están más allá de lo creíble. Y los ejemplos que mencione son solo aquellos que están sucediendo en América. Por todo el resto del mundo, un diablo rabioso esta haciendo estragos. Y no se detendrá hasta que devore cada familia a su paso.

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