"Salgamos, pues, a Él, FUERA DEL CAMPAMENTO, llevando Su vituperio; porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir." Hebreos. 13:13-14
domingo, octubre 02, 2011
domingo, abril 03, 2011
La Importancia De La Santidad - R.C. Sproul
Las siguientes 5 partes las puedes encontrar al finalizar la primera en los vídeos relacionados
martes, agosto 17, 2010
TIEMPOS PELIGROSOS Y COMO AFRONTARLOS

“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.” 2 Timoteo 3:1.
Al conversar con muchos cristianos de mayor edad, dicen que el trabajo de evangelizar hoy en día comparado con algunos años atrás es más difícil. Son varios los factores que han producido este desgaste en el interés que antiguamente veíamos en los amigos, los familiares y los vecinos. ¿Cuáles son algunos de estos factores? Los versos que siguen al texto de cabecera describe la sociedad actual. Contienen dieciocho tipos de personas y sin duda nos ha tocado observar a algunas de ellas que tienen estas características; “hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios” vv-2-4. La sociedad se ha puesto más tolerante y no exige el respeto a la autoridad. Se traspasa esta falta de reverencia al concepto que muchos tienen de Dios y no le toman en cuenta.
Los medios de comunicación ofrecen sitios en el Internet donde cualquier puede opinar sin que nadie se oponga. Esto ha generado la idea en muchos que sus ideas son tan valiosas que las de cualquier otro. No aceptan que pueda haber una autoridad que les pueda contradecir. No aceptan que la Biblia establezca la verdad y determina como debemos pensar y actuar. Los tales son descritos como quienes tiene “apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella” v.5. Pablo fue claro en su recomendación a Timoteo, “a éstos evita”, o sea, no permita que ellos ejerzan influencia sobre Ud.
Considerando la condición del mundo hoy es claro que los “tiempos peligrosos” han llegado. ¿Qué podemos hacer? Las tentaciones son mayores que antes. El lenguaje corrupto que se escucha, los temas íntimos que tratan con liviandad, y la falta de consideración para con el prójimo evidencian cuán lejos se ha ido el ser humano de guardar la ley de Dios. Al concluir su advertencia a Timoteo sobre los tiempos peligrosos, Pablo le indicó como afrontarlos; “pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” vv-14-17. Lea otra vez esta recomendación y con fe pida a Dios la fortaleza para vivir dependiente de Él y según la instrucción de las Sagradas Escrituras. –David A. Jones.
lunes, agosto 09, 2010
Las marcas de los falsos profetas y maestros

INTRODUCCIÓN
Para nadie a estas alturas del cristianismo, es novedoso saber que desde muchos pulpitos de las diferentes iglesias que hoy existen se está bombardeando constantemente falsa doctrina; es decir falsa enseñanza, al fin y al cabo eso es lo que significa doctrina: enseñanza. Una de las razones de que esto esté ocurriendo es que tenemos un enemigo astuto, fuerte, e inteligente que nos persigue sin descansar. No olvidemos que Satanás es quién se beneficia tanto de la falsa doctrina como de quienes la siguen. En ese sentido cualquier doctrina que no sea Bíblica, o cualquier perversión de la sana doctrina, sirven a los propósitos de Satanás.
Por eso Pablo le recomendaba a Timoteo lo siguiente:
Tú, sin embargo, persiste en las cosas que has aprendido y de las cuales te convenciste, sabiendo de quién las has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. 2Ti 3:14-15
Sin embargo Dios NO nos ha dejado desamparados o sin defensa contra la furia de Satanás. Dios nos ha provisto suficiente información y discernimiento en Su Palabra para reconocer cuales son las marcas de uno falso maestro. A modo de introducción La Biblia nos enseña que un falso maestro es alguien que pervierte, tuerce, o manipula el mensaje de Dios para propósitos personales. Simplemente, el falso maestro no entrega el mensaje tal como Dios lo entregó en Su Palabra.
La Biblia habla del predicador usando el concepto de “heraldo,” esta era una persona que repetía lo que decía un rey para que él no tuviera que gritarlo. Cualquier cambio en el mensaje del heraldo era justificación suficiente de perder no solamente su trabajo de representar al rey, sino también su vida (Deuteronomio 18:18-20).
Es por eso que cualquier ministro que cambie el mensaje de Dios llega a perder su ministerio, demostrando con esto que nunca fue salvo (Apocalipsis 22:18-19). El podrá seguir predicando y teniendo una súper iglesia, pero no contará con la aprobación de Dios, su juicio ya está determinado para ser ejecutado en el tiempo que Dios estipule, solamente con leer la historia de Saúl uno se da cuenta de eso fácilmente.
Dios no ha consultado con el hombre sobre su mensaje para que este “corrija las partes malas”, “incompletas”, o cambiar la presentación para que sea mejor aceptada. Dios nos ha enviado para predicar Su Palabra aunque esta cause conflictos, o que no vaya a ser fácilmente recibida, etc. Todo esto queda en la soberanía de Dios. Nosotros simplemente debemos entregar su mensaje como heraldos, sin cambiar ni una jota ni una tilde, lo que eso cause o produzca es responsabilidad de Dios, porque así Dios lo ha establecido.
Por otro lado en 2° Pedro 1:21 dice lo siguiente: porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. Esto significa que el mensaje no es traído por el hombre; como fue inspirado por El Espíritu Santo es el mensaje de Dios y por lo tanto debe ser entregado sin quitar y sin omitir nada, la responsabilidad del verdadero maestro es obedecer simplemente a Dios antes que a los hombres.
Por ejemplo, muchos dicen que no debemos atacar la homosexualidad como un pecado. Dios opina todo lo contrario. Otros dicen que la mujer es igual que el hombre en cuanto a sus funciones, y entonces ellos proclaman que la mujer puede ser líder del hogar, llevar a su marido en sujeción, predicar, enseñar, dirigir, y dominar al hombre. Dios dice todo lo contrario en Su Palabra. El ministro de Dios no cambia el mensaje de Dios, sino que lo entrega tal y como le ha sido entregado a él.
En muchos casos podemos ver como las marcas (su carácter) de los falsos maestros preceden a la falsa doctrina, es decir cuidan mas su reputación y el qué dirán de la gente que lo que Dios opine de ellos. Con otros, ocurre todo lo contrario, su doctrina tiene apariencia de piedad pero sus corazones son malvados. Dios nos advierte una y otra vez que ese tipo de ministro (que se identifica con estas marcas) luego probablemente va a mostrar con el tiempo cual es su verdadera doctrina y su verdadero carácter así como su conducta, porque su corazón esta cautivo de la codicia y el amor al dinero y no de amor genuino por Dios y sus ovejas.
En la actualidad esto le ha ocurrido a miles de predicadores del mundo evangélico de hoy y es que se han “olvidado” que la falsa doctrina genera una conducta pervertida.
Debemos entender que la falsa doctrina y los falsos profetas o maestros; provienen de una mala formación de su carácter, muchas veces se puede observar su carácter y su conducta antes de que enseñe algo y obviamente cuando enseña dice muchas herejías y tiene muchas falsas doctrinas.
Podemos reconocer a un falso ungido de las siguientes tres formas:
(1) Reconociendo los errores de su doctrina; la cual por lo general por no decir siempre es extra bíblica.
(2) Reconociendo su forma de trabajar para la causa de Cristo, si lo que hace verdaderamente lo hace por amor a Dios y a sus ovejas o por intereses particulares… por lo general la generación de dinero.
(3) Reconociendo que tipo de persona es; su carácter, sus ambiciones, si es un manipulador, su apariencia de piedad, etc.
Lo peligroso en los falsos maestros es que a veces el cambio es lento en moverse de ser un “buen” ministro a ser un ministro falso. Esto ocurre porque hay situaciones, crisis, o cambios en la forma de pensar en el ministro que lo mueven de un lado a otro; como el péndulo de un relog de pared; mira lo que dice la Biblia:
Que siempre aprenden, y nunca pueden acabar de llegar al conocimiento de la verdad. 2Ti 3:7
Personalmente creo que nunca ordenaron su mundo interior desde el principio, que siempre tuvieron creencias y formas de trabajar no bíblicas, de modo que finalmente se revela realmente que tipo de ministros son.
Necesitamos también aclarar que no todos los que cometen equivocaciones en el ministerio, en su conducta, en la predicación o aun en la doctrina pueden ser catalogados de falsos maestros. A veces por falta de entender algo, el ministro no puede explicar todo muy bien; pero cuando alguien dice que Dios le revelo algo y dice que fue Dios quien le dijo que enseñara algo y eso contradice la Biblia eso ya es extremadamente serio y critico y ese es el caso de muchos predicadores de hoy, sobre todo de los apóstoles y profetas modernos y de sus asociaciones con otros ministros internacionales.
Recordemos que el heraldo simplemente repite el mensaje, él no es quien origina el mensaje, y puede ser que él mismo ni siquiera entiende bien el mensaje que da, pero simplemente repite lo que Dios le ha dado. Para saber quien es un buen ministro, esta es la forma más práctica de identificarlo su fidelidad en comunicar el mensaje, fidelidad al mensaje tal como Dios le ha revelado en Su Palabra – La Biblia.
Pero cuando dicen que Dios les revelo algo y es totalmente contrario a la Biblia ya eso es muy serio; recordemos que Dios dijo muy claro que no debemos tomar su nombre en vano. En el fondo de todo esto, es que el falso maestro; ha decidido no preocuparse en trasmitir fielmente el mensaje de Dios, se olvidan que El Mensaje es de Dios.
En contraposición el bueno ministro ha entendido que Dios lo ha puesto a él como un ejemplo de Cristo para las ovejas (1ª Pedro 5:3 “siendo ejemplos de la grey”; Hebreos 13:7 “considerad… su conducta, e imitad su fe”), y su liderazgo es por medio de su propio ejemplo, no con autoridad humana como en el ejercito por fuerza o por alarde de poder. La fuerza de su ministerio está en como él hace las cosas igualmente como enseña la doctrina que él vive y cree.
Un falso maestro tiene un carácter que regresa vez tras vez a la doctrina errónea, a conductas pecaminosas; porque no tiene al Espíritu Santo que es el Espíritu de Verdad y es quien nos guía a toda la Verdad. Él tiene su carácter defectuoso porque no se concentra en la voluntad de Dios, sino en lo que él mismo piensa, es decir lo que le parece bien a él. No hay duda que todos los cristianos pecamos. Pero el falso maestro promueve pecados en específico, hasta que él los defiende con lógica, incluso utiliza versículos de la Biblia para justificarse. Su respuesta a su propio pecado es de defenderse y justificarse.
(Tomado de Cristianismo Historico)
lunes, julio 05, 2010
FALSOS MAESTROS
"Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos." Mateo 24: 24.
PARTE 1
PARTE 2
PARTE 3
PARTE 4
PARTE 5
lunes, enero 18, 2010
SI NUESTRA SALVACIÓN ES ETERNAMENTE SEGURA, ¿POR QUÉ LA BIBLIA ADVIERTE TAN SEVERAMENTE CONTRA LA APOSTASÍA?

Parto con la premisa que los cristianos verdaderos, los hijos de Dios, están eternamente seguros en la salvación, guardados por el poder de Dios y sellados en Cristo para siempre.
Vea: Juan 6:37-40; 10:27-30; Romanos 8:1, 38-39; Efesios 1:13-14; 1 Pedro 1:5; Judas 24.
Pero la razón por la que la Biblia nos advierte tan severamente contra la apostasía es porque la verdadera conversión es medida por el fruto visible. Cuando Juan el Bautista estaba bautizando a la gente en el río Jordán, él les advirtió a aquellos que pensaban que eran justos, “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento” (Mateo 3:7-8). Jesús advirtió a aquellos que lo estaban escuchando mientras predicaba el Sermón del Monte, que cada árbol es conocido por su fruto (Mateo 7:16), y que todo árbol que no produce buen fruto será cortado y echado en el fuego (Mateo 7:19).
El propósito detrás de estas advertencias es lo contrario a lo que alguna gente llamaría “fácil creencia.” En otras palabras, el seguir a Jesús es más que decir que eres un cristiano. Cualquiera puede afirmar que Cristo es su Salvador, pero aquellos que realmente son salvos, producirán fruto visible. Ahora, uno puede preguntar, “¿Qué quieren decir por fruto?” El más claro ejemplo del fruto cristiano se encuentra en Gálatas 5:22-23 donde Pablo describe el fruto del Espíritu (Santo): amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y templanza. Hay otros tipos de fruto cristiano (tales como la oración, el clamor, etc.), pero esta lista nos provee con un buen resumen de actitudes cristianas. Los verdaderos creyentes manifestarán estas actitudes en sus vidas de manera creciente, mientras progresan en su caminar cristiano (2 Pedro 1:5-8).
Son estos verdaderos discípulos que dan fruto, quienes tienen la garantía de eterna seguridad, y quienes serán preservados hasta el fin. Hay muchas Escrituras que señalan esto. Romanos 8:29-30 traza la “Cadena Dorada” de salvación, al señalar que aquellos que fueron conocidos desde antes por Dios, fueron predestinados, llamados, justificados, y glorificados—no hay ningún eslabón suelto a lo largo del camino. Filipenses 1:6 nos dice que la obra que Dios comenzó en nosotros, Él también la terminará. Efesios 1:13-14 enseña que Dios nos ha sellado con el Espíritu Santo como una garantía de nuestra herencia hasta que la poseamos. Juan 10:29 afirma que nadie puede arrebatar las ovejas de Dios de Su mano. Hay muchas otras Escrituras que dicen lo mismo—los verdaderos creyentes están asegurados eternamente en su salvación.
Los pasajes que advierten contra la apostasía sirven a dos propósitos principales:
Primero, ellos exhortan a los verdaderos creyentes a asegurarse de su “llamado y elección.” Pablo nos dice en 2 Corintios 13:5 que nos examinemos a nosotros mismos para ver si estamos en la fe. Si los verdaderos creyentes son seguidores de Jesucristo que producen fruto, entonces debemos ser capaces de ver la evidencia de la salvación. Los cristianos producen fruto en diferentes grados, en base a su nivel de obediencia y sus dones espirituales, pero todos los cristianos producen fruto; y debemos ver la evidencia de ello mediante un auto-examen.
Ahora, habrá períodos en la vida cristiana, cuando no haya fruto visible. Estos serían tiempos de pecado y desobediencia. Lo que sucede durante estos tiempos de prolongada desobediencia es que Dios nos quita la seguridad de nuestra salvación. Nótese que Él no nos quita la salvación, sino la seguridad de ella. Esto es por lo que David oraba en el Salmo 51 que le devolviera el “gozo de su salvación” (Salmo 51:12). Perdemos el gozo de nuestra salvación cuando vivimos en pecado. Eso es por lo que debemos examinarnos a nosotros mismos. Cuando un verdadero cristiano se examina a sí mismo y ve que no hay fruto reciente, esto debe conducirlo a un serio arrepentimiento y retorno a Dios.
La segunda razón principal para los pasajes sobre apostasía, es el señalar a los apostatas. Un apóstata, es alguien que abandona su fe religiosa. La Biblia enseña claramente, que los apostatas son gente que hace profesiones de fe en Jesucristo, pero nunca lo recibe genuinamente como Salvador. Mateo 13:1-9 (la Parábola del Sembrador) ilustra este punto perfectamente. En esa parábola, un sembrador siembra semilla sobre cuatro tipos de terreno: en tierra dura, pedregales, tierra ahogada por espinos y tierra recientemente trillada. Estas tierras representen cuatro tipos de respuestas al Evangelio. La primera es el rechazo puro, mientras que las otras tres representan varios niveles de aceptación. La tierra rocosa y la ahogada por espinos, representan a la gente que inicialmente responde favorablemente al Evangelio, pero cuando viene la persecución (tierra rocosa), o los afanes del mundo los abruman (tierra ahogada por espinos), esas personas se alejan. Jesús hace claro con estos dos tipos de respuestas, que aunque inicialmente lo aceptaron, nunca produjeron algún fruto. Nuevamente, Jesús dice en el Sermón del Monte, “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos...” (Mateo 7:21)
Puede parecer inusual que la Biblia advierta contra la apostasía, y al mismo tiempo diga que un verdadero creyente nunca apostatará. Sin embargo esto es lo que dice la Escritura. 1 Juan 2:19 específicamente establece que aquellos que apostatan demuestran que nunca fueron verdaderos creyentes. Por lo tanto, las advertencias bíblicas contra la apostasía, deben ser una advertencia para aquellos que están “en la fe” sin haberla recibido verdaderamente. Escrituras tales como Hebreos 6:4-6 y Hebreos 10:26-29 son advertencias para los “supuestos creyentes” a quienes Dios rechaza, y son rechazados, no por haber perdido la fe, sino por el hecho de que Dios nunca los conoció.
Hay mucha gente que gustosamente se identifica con Jesús. ¿Quién no desea bendiciones y la vida eterna? Sin embargo, Jesús nos advierte que calculemos el costo del discipulado (Lucas 9:23-26, 14:25-33). Los verdadero creyentes han calculado esos costos, mientras que los apostatas no.
Los apostatas son gente que, cuando dejan la fe, dan evidencia de que en primer lugar nunca fueron salvos, (1 Juan 2:19) aunque parecieron serlo, y hasta imitaron los frutos, pero solo era una "apariencia de piedad".
La apostasía no es la pérdida de la salvación, sino más bien una demostración de que realmente nunca se tuvo la salvación.
Gracias, tomado de: http://www.gotquestions.org/espanol/apostasia-salvacion.html
DIOS NOS GUÍE A TODA LA VERDAD
sábado, septiembre 05, 2009
La Psicología: ¿Un Nuevo Caballo de Troya en la Iglesia?
Por Sugel Michelén Desde hace algunas décadas, muchos cristianos profesantes han comenzado a poner en duda la suficiencia de Cristo y de Su Palabra para la guía y dirección de la vida cristiana y para enfrentar los problemas del alma, y consecuentemente han comenzado a buscar soluciones en la psicología secular.
Como bien señala el Dr. MacArthur: “Los ‘psicólogos cristianos’ han venido a ser los nuevos campeones de la consejería en la Iglesia. Ellos son ahora proclamados como los verdaderos sanadores del corazón humano. Pastores y laicos han sido llevados a sentir que están mal equipados para aconsejar a menos que tengan un entrenamiento formal en técnicas psicológicas” (J. MacArthur; Our Sufficiency in Christ; pg. 31).
Esto ha venido a ser tan generalmente aceptado que muchos ni siquiera se han detenido a cuestionar si es lícito este maridaje entre la psicología y la religión o si se trata de un yugo desigual con los infieles.
Lo cierto es que tenemos muy buenas razones para pensar que este matrimonio ha venido a ser uno de los más grandes desastres que ha sufrido la Iglesia de Cristo de nuestra generación, y una de las causas principales de la decadencia espiritual de estos días.
A medida que la psicología ha ido avanzando en la Iglesia, en esa misma medida ha ido disminuyendo la predicación y la consejería bíblica; y a medida que la Biblia es relegada a un segundo plano, y a veces en la práctica eliminada por completo, en esa misma medida se ha ido debilitando la piedad de la Iglesia.
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