lunes, noviembre 15, 2010

El Amor Que Persiste - Pastor Felipe Nunn


Considerando la lista de reyes nombrados en el primer versículo del libro de Oseas (1:1) podemos deducir que Oseas profetizó por lo menos por 30 años, comenzado su ministerio entre los años 785 AC y 750 AC. Para ese entonces la nación de Israel ya estaba dividida en dos reinos, Judá e Israel, y ambos reinos ignoraban a Jehová. Las palabras de Jehová por medio de Oseas describen una triste situación: “No hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden… dejaron de servir a Jehová… porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar” (4:1-12). Aún en estas tristes condiciones, Jehová los seguía amando profundamente.

En los tres primeros capítulos del libro de Oseas encontramos su biografía, enfocada especialmente en sus experiencias matrimoniales. “El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: “Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación… Fue, pues, y tomó a Gomer” (1:2-3). ¿Estaba Dios probando la obediencia de Oseas? ¿Está en los planes de Dios que un creyente se case con una mujer así? Algunos teólogos sugieren que este matrimonio no es un hecho histórico. Se sienten más cómodos explicando que el matrimonio de Oseas fue una visión o un sueño o que debe ser entendido como una alegoría o una parábola. Me pregunto, ¿es necesario debilitar este texto histórico? ¿Será que estas alternativas reflejan el aislamiento de estos teólogos de la vida real y cotidiana? Las prostitutas son mujeres reales. Ellas también sueñan, lloran y pueden amar.

¿Qué tiene de malo el ofrecerle a Gomer la posibilidad de una relación estable? Los hijos de las prostitutas también necesitan cariño y un hogar. Personalmente no veo razón para que el matrimonio de Oseas y Gomer no se lea literalmente, como algo que realmente pasó.

Esta dolorosa historia de amor nos proporciona lecciones prácticas y útiles para nuestros matrimonios, hogares y nuestro desarrollo espiritual.

Oseas profetizó especialmente para el reino del norte (Israel) a un pueblo que había cambiado a Jehová por los ídolos. El mensaje profético de Jehová por medio de Oseas anticipa una restauración completa de la nación: “Se congregarán los hijos de Judá y de Israel y nombrarán un solo jefe” (1:11). El gozo y dolor vivido entre Oseas y Gomer encuentra su paralelo en Dios y la nación de Israel. En ocasiones Jehová usa las dificultades matrimoniales de Oseas para que éste entienda un poco como Dios se siente para con Israel.

Pero también notamos que Oseas aprende a entender y a tratar a su caprichosa esposa al ver como Jehová ama y confronta la caprichosa nación de Israel. En ocasiones es difícil ver si el texto se está refiriendo a Gomer o a Israel, a Oseas o a Jehová. Frecuentemente los términos y expresiones pueden aplicarse a ambos. El uso de temas como el amor, el matrimonio, los hijos, la infidelidad, el dolor y la restauración tocan nuestras emociones y añaden fuerza al llamado del Señor a que nos arrepintamos y volvamos a Él. El amor divino siempre persiste.

1. Todo matrimonio tiene sus problemas


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