lunes, noviembre 30, 2009

CUANDO DIOS ABANDONA UNA NACION


Muchas veces perdemos de vista que Dios es soberano incluso sobre las naciones, y que Él es quien dirige el devenir de la historia. Es Él quien establece a las autoridades de cada nación, y Él quien dirige las guerras levantando y derrocando reyes:


"Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos" Ro. 13:1-2.

"Fortaleceré los brazos del rey de Babilonia y pondré mi espada en su mano; y quebraré los brazos de Faraón, que delante de él gemirá con gemidos de un mal herido" Ez. 30:24.

Ahora, alguien podría decir: "Espera un minuto, actualmente estamos en democracia y nosotros somos los que elegimos", pero esto no es efectivo. Dios puede poner en nosotros el hacer lo que Él quiere:

"porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso..." Ap. 17:17.

Es hora de que aprendamos que Dios es soberano. Pero, ¿A qué voy con todo esto? Lo que trato de decir es que Dios no ejecuta su voluntad sólo en individuos, sino que también en naciones completas. Todo está bajo su voluntad. Aunque Jacob y Esaú eran sólo individuos, el Señor había determinado que de ellos surgieran dos naciones, a saber, Israel y Edom, trazando dos destinos distintos para cada una: "Y amé a Jacob, y a Esaú aborrecí" (Mal. 2-3).

Por eso mismo, cuando una nación es necia y persiste en la exaltación del pecado y el aborrecimiento de Dios, este último puede abandonar a esa nación.

"Entonces me dijo: La iniquidad de la casa de Israel y de Judá es grande en extremo, la tierra está llena de sangre, y la ciudad está llena de perversión; porque dicen: "El SEÑOR ha abandonado la tierra, el SEÑOR nada ve."
Mas en cuanto a mí, tampoco mi ojo tendrá piedad, ni yo perdonaré, sino que haré recaer su conducta sobre sus cabezas" Ez. 9:9-10.

Es más, cuando Dios abandona una nación aquellos que están encargados de guiar al pueblo ya no tienen respuestas:

"y buscarán respuesta del profeta, mas la ley se alejará del sacerdote, y de los ancianos el consejo" Ez. 7:26.

Incluso se habla de que hay pecados que contaminan la tierra, pero que extrañamente en la actualidad son objeto de respeto y tolerancia (trata la homosexualidad y el bestialismo, ver pasaje en su contexto):

"No os contaminéis con ninguna de estas cosas, porque por todas estas cosas se han contaminado las naciones que voy a echar de delante de vosotros.
Porque esta tierra se ha corrompido, por tanto, he castigado su iniquidad sobre ella, y la tierra ha vomitado a sus moradores" Lv. 18:24-25.

Por tanto, es preciso predicar a nuestra nación que se arrepienta de sus pecados, en vez de exaltar al hombre y su autoestima con predicaciones insípidas y simplonas. Debemos tener certeza de que Dios puede esconder su rostro de una nación, y cuando eso ocurre solo desgracia y desastres habrá por delante. Basta leer la historia de Israel para percatarse de esto.

Que Dios tenga misericordia de todos nosotros, y su gracia nos preserve de toda mala obra hasta su venida. Amén.